Amigos de Baltasar Lobo: su legado requiere más atención

El Ayuntamiento de Zamora acaba de informar en enero 2021, que ha encargado la ejecución de los proyectos museológico y museográfico del nuevo museo de Baltasar Lobo en el Ayuntamiento Viejo de Zamora al Estudio de Arquitectos Frade (Madrid). Con esta decisión, el Ayuntamiento quiere dar continuidad al anteproyecto que elaboraron Enrique Bonet y Juan Manuel Bonet para comprobar si el Ayuntamiento Viejo era óptimo para colocar allí el legado de Baltasar Lobo. Se expone a continuación un resumen del anteproyecto aprobado. Redacción del plan museográfico: Juan Manuel Bonet; diseño arquitectónico y museográfico: Enrique Bonet; coordinación del proyecto: Alberto Martín; modelados e infografías: Raquel Fachal.

El documento, que no detalla la superficie total construida ni la superficie útil de plantas y espacios, plantea una intervención mínima y absolutamente respetuosa con el estado del emblemático edificio. Se le dota de un ascensor a las tres plantas del museo; un bloque de aseos en la planta baja; sistema de climatización y control de la humedad. En la planta baja sitúa el mostrador de recepción de visitantes, la tienda, la sala 1 (espacio abierto situado detrás del mostrador de recepción, un sitio de paso entre la subida de escaleras a la primera planta y la sala de exposiciones temporales. No se especifica su función, pero por el montaje fotográfico parece que acogerá una selección de esculturas de Lobo de la exposición permanente); y la sala de exposiciones temporales, que, en palabras de Juan Manuel Bonet: es modesta en cuanto a metros cuadrados, lo cual obliga a exposiciones muy concentradas. En alguna ocasión especialmente relevante, las muestras temporales desbordarán sobre el espacio dedicado a la exposición permanente. La planta primera acoge la sala 2 dedicada íntegramente a la exposición permanente de Baltasar Lobo, distribuida en 12 apartados temáticos; un pequeño almacén para restauración y un despacho. La planta sótano se destina al Laboratorio de Lobo, donde J.M. Bonet plantea la colocación de varias estanterías, en las que estén expuestas gran variedad de obras de Lobo, escayolas, piedras o bronces, que intenten recrear los depósitos del Museo Provincial de Zamora en la que ahora se encuentra el legado del escultor. De esta manera, además de un recurso expositivo, facilitamos el traslado del legado a las dependencias del nuevo museo. Además, el anteproyecto incluye: programa de la sala de exposiciones temporales; política de ediciones y línea gráfica; política merchandising; actividad didáctica; política digital; política nacional e internacional).

La Asociación ha valorado el documento y reconoce el esfuerzo que supone su elaboración y el intento de desbloquear la situación del Museo Baltasar Lobo, pero considera oportuno y necesario hacer algunas observaciones en un texto coral, que incluye diversas opiniones de Amigos de Baltasar Lobo.

No es la casa adecuada

Han sido varias las voces de museólogos, profesores y críticos de arte sobre la provisionalidad y necesidad de una sede definitiva para este museo:

Juan Manuel Bonet, en el catálogo de la exposición Baltasar Lobo en la Galería Leandro Navarro (2014), afirmó: Los últimos años del escultor, hoy recordado por un pequeño y entrañable museo unipersonal en Zamora, fruto de la donación de su obra al Ayuntamiento y, por desgracia, todavía pendiente de una ubicación definitiva -le ahorro al lector el relato de los avatares por los que ha pasado el proyecto… entre otras cosas porque yo mismo me he perdido y ya no sé cual es el proyecto que se va a realizar si es que se realiza-.

Eugenio Carmona Mato, en una entrevista a Radio Zamora/Cadena SER (18/10/2018), con motivo de su conferencia en el Museo de Zamora: “Baltasar Lobo y el paradigma sin nombre del arte moderno”, dijo: He visto su museo. La puesta en escena es preciosa, pero Lobo merece más, tenemos con él una deuda. Tiene que haber un lugar que sea reconocible como el espacio de Lobo y que, a través de él, todo el entorno cultural de Zamora se abra a los siglos XX y XXI.

Fernando Huici, en el coloquio de su conferencia, “Los motivos de Baltasar Lobo”, en el Museo de Zamora (25/10/2018), comentó: Baltasar Lobo es un escultor excepcional y Zamora tiene la suerte de tener su legado en ‘casa’, aunque debiera tener mejor casa de la que tiene. Zamora tiene lo fundamental, que es la colección pública de Baltasar Lobo, lo que hace falta es ponerle un paraguas administrativo. En otras ciudades tienen el paraguas, pero no tienen nada más y tienen que inventarlo. La parte más importante y difícil -el legado de Baltasar Lobo- es lo que ya tiene Zamora”. Y añadió que desde los años noventa se ha notado un retroceso extraordinario de la presencia de Baltasar Lobo a nivel nacional e internacional.

¿Puede ser el edificio del Ayuntamiento Viejo esa sede definitiva y necesaria? Según los datos del Catastro de Zamora, la superficie total del Ayuntamiento Viejo es de 854 m2. Escalando los planos del anteproyecto con la cartografía que utiliza el Ayuntamiento de Zamora, la superficie útil del edificio es de 612 m2.

La sede actual del Museo en la Casa de los Gigantes tiene una superficie útil de 418,23 m2, y el Ayuntamiento Viejo 612 m2. Es decir, solo tiene 193,77 m2 más que la anterior. Así pues, se proyecta trasladar el museo a lo que será, sin duda, su tercera sede insuficiente y provisional. Es cierto que el Ayuntamiento se ahorraría el elevado alquiler de la Casa de los Gigantes, pero va a tener que hacer una fuerte inversión pública para una sede muy pequeña, incluso para un museo unipersonal de Lobo. Esta solución no se corresponde con la sede definitiva acordada por el Ayuntamiento y familia en el convenio de 1999, ni con la propuesta acordada por la Asociación, de gran interés tanto para la ciudad como para el legado: un Centro de Arte Baltasar Lobo vivo y sostenible, que solo puede lograrse mediante la colaboración de las instituciones y su participación en la Fundación Baltasar Lobo, y que debe tener una superficie similar a la planteada por el arquitecto Rafael Moneo para el Centro de Arte Contemporáneo Baltasar Lobo en el Castillo de Zamora: 2.500 m2.

En el anteproyecto se dedica poco espacio a la exposición permanente de Lobo [318 m2 aprox.]. Comprende la sala 1 en la planta baja [unos 50 m2], un espacio de paso, detrás del mostrador de recepción de visitantes y la tienda, entre la escalera de acceso a las plantas superiores en la parte derecha y la escalera de acceso a la sala de muestras temporales en la parte izquierda; la sala 2 en la planta primera [207 m2], además de la balconada hacia la plaza mayor [61 m2], donde pueden verse varias esculturas orientadas hacia la plaza. Un espacio complicado: la escultura no es algo para contemplar de lejos, hay que acercarse a ella para apreciarla y casi tocarla. La selección de obra deberá adaptarse, evidentemente, al escaso espacio disponible y, según se comenta en el documento de J.M. Bonet, dicho ámbito puede ser invadido por las muestras temporales [75 m2]. Por otra parte, los espacios del Ayuntamiento Viejo producen un cierto agobio y la contemplación de la escultura precisa amplitud y la claridad que viene del cielo como ya sabemos por el poeta.

La exposición permanente finaliza en el sótano con el Laboratorio Baltasar Lobo: un almacén [70 m2 aprox.] donde se quiere instalar todo el fondo del legado existente en al Museo Provincial de Zamora, más de 600 piezas, además de herramientas, dibujos, carteles, publicaciones, etc. Se pretende utilizar este almacén como un recurso expositivo más, presentando las obras apiladas en estanterías. Consideramos que esta utilización escenográfica del legado plantea problemas de seguridad, que este espacio no va a poder acoger el legado en su totalidad y que el Ayuntamiento Viejo no va a resolver la dispersión actual de esta importante colección pública.

Por otra parte, el habitáculo destinado a taller de restauración [30 m2], en la primera planta, parece distar mucho de lo que requieren unas obras de arte contemporáneo proclives a un viajar cultural y que demandan, con ello, la asistencia técnica necesaria. Se insiste en la sensibilidad de las obras de escayola y otros materiales deleznables que requieren de tratamientos y mantenimientos especiales.

La falta de espacio hace que el proyecto no incluya otros servicios museísticos; biblioteca y sala de investigación, taller de restauración capaz y suficiente, talleres didácticos -tan necesarios en estos centros-, almacén para embalajes de exposiciones temporales y otros recursos expositivos… Nada se dice del proyecto técnico en la documentación presentada (sistema de seguridad, iluminación, aireación, control de humedad…), ni del personal museístico necesario para que el museo desarrolle sus funciones, cuando sabemos que la falta de gestión técnica de un profesional de museos como responsable de este legado es la causa de tantos errores.

Aún estamos a tiempo de hacerlo bien

La entrada en el proyecto del museo de nuevos profesionales del Estudio de Arquitectos Frade (Madrid) y su diálogo con el Ayuntamiento pueden dar lugar a cambios positivos en este proyecto. Siempre existe la esperanza. Un sueño es posible.

La idea de un Centro de Arte Contemporáneo Baltasar Lobo, que cuide y de vida a este legado, debe ser una apuesta irrenunciable de los zamoranos. Un centro con dimensión y espacios para actividades muy diversas del más variado alcance cultural y educativo, un espacio ciertamente activo. La Diputación Provincial, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura no pueden seguir al margen de este proyecto porque su sostenibilidad depende de su colaboración-. Deben iniciar un diálogo abierto, serio y eficaz con el Ayuntamiento de Zamora para decidir una sede definitiva para el legado de Baltasar Lobo, una colección pública que forma parte del patrimonio artístico español. ¿Por qué la colaboración institucional es más difícil en Zamora que en otras ciudades?

Después de tanto tiempo, parece que el Ayuntamiento de Zamora quiere dar una solución de compromiso a un legado como el de Lobo, que requiere más atención, dotación y respeto al artista y a la propia ciudad de Zamora, como depositaria del mismo. El Ayuntamiento debería buscar las alianzas, apoyos y asesoramiento que sean necesarios para encontrar una solución definitiva y aprovechar una oportunidad como esta para inscribir el Centro de Arte Contemporáneo Baltasar Lobo en un proyecto de más largo alcance, un “Proyecto de Ciudad”, que revitalice y abra Zamora al arte y la cultura contemporánea, un proyecto que nos ilusione y nos una para hacerlo realidad.

(Fuente: La Opinión de Zamora)

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