Zamora es la provincia de España que más población pierde en el último año

La provincia de Zamora vuelve a liderar la fatídica clasificación de los territorios que más población pierden en proporción con su tamaño. Y es que, en tan solo doce meses, esta porción del noroeste ha visto cómo se reducía su censo en un 1,13%, lo que la convierte en la única provincia de España con una merma superior a ese uno porcentual. En cifras absolutas, la sangría demográfica aumenta su contundencia: 1.951 personas menos en doce meses. Y la capital asume una de cada cuatro de esas pérdidas, quedándose a las puertas de bajar de los 60.000 censados. La crisis poblacional no hace sino acentuar su impacto en la entrada del nuevo ejercicio, reforzando la desesperanza de una periferia que mantiene su languidecer.

Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística colocan a Zamora en una caída libre de la que nadie parece saber cómo salir. La provincia ha perdido 1.951 habitantes para quedarse en 172.539 repartidos por todo el territorio. Unos números preocupantes que encuentran su punta de lanza en la capital. La ciudad de Zamora mantiene a fecha de 1 de enero de 2020 –aunque las cifras regirán de manera oficial a lo largo de todo el 2021– un total de 60.988 habitantes, 418 menos que en la última estadística publicada por el Gobierno a través del padrón.

Los grandes núcleos de población de la provincia son de los que más sufren. Y es que, junto a Zamora, lideran la pérdida de población Benavente, con 148 habitantes menos para un global de 17.787, y Toro, que pierde 48 ciudadanos para quedarse en 8.665. La villa de Fermoselle también se sitúa al borde del medio centenar de pérdidas, con 42 habitantes menos hasta bajar a los 1.164, mientras que Puebla de Sanabria pierde diecisiete personas hasta colocarse en los 1.356 habitantes censados según la estadística.

La actualización de las cifras de población no solo sitúa a Zamora como la provincia que más habitantes pierde, sino que también la ciudad del Duero es la capital de provincia en la que más se nota esta sangría demográfica. El porcentaje es del 0,68% menos de habitantes respecto a los últimos datos oficiales, más que ninguna otra gran ciudad dentro de lo que denominan la España Vaciada. En la lista se encuentran viejas conocidas de este problema, como son León, Palencia o Jaén. Por el contrario, existen provincias como Teruel que comienzan a ver leves incrementos de su población.

Los fenómenos demográficos son una losa para la provincia de Zamora, que culmina una década desastrosa en lo que a población se refiere. El censo no ha dejado de reducirse ni un solo momento, prácticamente, desde el inicio de este siglo XXI y las soluciones brillan por su ausencia. Mientras las instituciones tratan de dar con un plan maestro que ponga un dique de contención al éxodo de habitantes y el envejecimiento, la realidad es que esas son las dos cuestiones que están diezmando año tras año a una estadística de población inmisericorde con los zamoranos. La media ya está en una pérdida de alrededor de 2.000 habitantes al año y por eso las proyecciones demográficas son desastrosas. El futuro, una incógnita.

LA CIUDAD SE VACÍA A RAZÓN DE MÁS DE DOSCIENTOS VECINOS AL AÑO

La ciudad de Zamora es la capital de provincia que más habitantes ha perdido, porcentualmente, tras la última actualización del padrón del Instituto Nacional de Estadística. Pero su trayectoria viene de lejos. En los últimos veinte años, la capital ha sufrido la salida de su censo de casi cinco mil personas, al pasar de los 65.633 del año 2001 a los 60.988 del actual. Esto sitúa el censo zamorano al borde de bajar de esa barrera de los sesenta mil habitantes. De hecho, haciendo un cálculo rápido, el ritmo de pérdida de población es de algo más de doscientos vecinos al año y la tendencia parece no tener visos de recuperación. La situación no mejora en la provincia, que cuenta sus bajas por miles atendiendo al histórico ofrecido por el Gobierno. Y ocurre parecido con los grandes núcleos de población de esta zona, como son Benavente y Toro, que ven cómo año tras año sus ciudades se vacían sin que nada ni nadie pueda ponerle un remedio.

(Fuente: La Opinión de Zamora)

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