En Vaca Pinta 19 hablamos con el presidente de la Fundación Escuela Internacional de Industrias Lácteas (Eilza), José Luis Calvo, sobre los objetivos, la gestión, la metodología y la oferta formativa de este centro, que tiene su sede en el IES Alfonso IX de Zamora, lugar elegido para la entrevista. En la charla también participaron la vicepresidenta de la Fundación, Luisa Marcos, y la coordinadora académica, Mónica Cubas.

En 2017 deja la dirección de Leche Gaza y enseguida se embarca en este proyecto. ¿Qué lo anima a hacerlo?
El proyecto de la Escuela de Industrias Lácteas no es una iniciativa mía, sino una iniciativa colectiva del sector en el marco de Zamora10, que es una asociación para el desarrollo de la provincia de Zamora. El proyecto se puso en marcha a principios de 2018, después se materializó jurídicamente en una fundación a la que pertenecen casi todos los industriales del sector de Castilla y León y me eligieron a mí como presidente.

¿Cuál es el objetivo de la Escuela?
El planteamiento inicial era sencillo: llenar el gran vacío de formación que se crea en el sector con la desaparición, hace ya muchos años, de la Escuela Nacional de Industrias Lácteas de Madrid. Las empresas mandábamos allí a los trabajadores a formarse y durante ese año pagábamos sus sueldos y sus dietas, pero cuando este tipo de instituciones se integraron en la Formación Profesional pasaron a ser estudios normalizados de dos o de cinco años y ya no había manera de hacer nada de esto. Aquí a mi lado tengo a Luisa Marcos, que se formó en Estados Unidos, y traigo esto al caso porque en Francia hay una escuela muy famosa que forma a los profesionales del sector lácteo y hay otra de habla inglesa en Wisconsin, pero no tenemos ninguna de habla castellana. Nuestro objetivo es que la Escuela tenga el ámbito que tiene el castellano y luego estamos pensando también en el portugués. Hemos empezado con un núcleo muy pequeñito aquí, pero la idea es que este núcleo vaya madurando y se vaya extendiendo a otros países de habla hispana y portuguesa.

CONSTITUCIÓN DE LA FUNDACIÓN EILZA

La Eilza surge en el entorno de Zamora10, impulsada por empresarios y profesionales del sector que habían sido formados en la antigua Escuela Nacional de Industrias Lácteas de Madrid.
El 15 de mayo de 2019 se firma la escritura pública de constitución de la fundación que la gestiona con 35 patronos fundadores, entre los que se encuentran algunas multinacionales, como Lactalis o Reny Picot; empresas familiares, como García Baquero o Queserías de Zamora; empresas tecnológicas, como Tetra Pak; asociaciones y federaciones como Ovigén o la Fenil, y socios institucionales como la CEOE-CEPYME Zamora, la Cámara de Comercio de Zamora o la Caja Rural.
¿En qué difiere la metodología de la Eilza de la formación reglada y a qué público se dirige?
La formación reglada está muy bien, nosotros la apoyamos, y el chico que quiera formarse de una manera extensa y profunda tiene que acudir a ella. Luego hay formación para parados, que la tiene el SEPE, pero en el medio no hay nada, no hay una formación específica para el sector. Nosotros entendíamos que los trabajadores en activo deberían tener sus propios canales de formación y este es el espacio que queremos ocupar, aunque tampoco estamos cerrados a otras posibilidades.
En su momento pensamos que no debíamos hacer ninguna estructura física distinta, porque en estos momentos en Castilla y León hay recursos públicos infrautilizados debido a la disminución de alumnos. Solamente debíamos montar una estructura organizativa distinta, que nos diese libertad para hacer los cursos adaptados a las necesidades del sector, ya que es la realidad la que nos tiene que poner a nosotros en nuestro sitio y no al revés, es decir, si un curso es para ganaderos, necesitamos darlo entre las dos horas del ordeño y lo más concentrado posible; en cambio, si es para parados, podemos extendernos más tiempo. Tenemos que adaptar tanto el modelo como el método pedagógico a las necesidades del sector, cosa que la enseñanza reglada no hace.

¿De qué instalaciones dispone la Escuela?
Luisa Marcos: Disponemos de parte de este edificio en el que nos encontramos, que consta de cuatro aulas. También contamos con una planta piloto donde se realizan las prácticas de queso y de otros productos que vamos a hacer este año y disponemos, además, de este laboratorio muy bien equipado, donde se hacen prácticas de los cursos de Principios Básicos Lácteos y Recepción de Leche, Técnico de Calidad en Industrias Lácteas y Técnico de Laboratorio de Productos Lácteos.

¿Por qué la existencia de la Eilza en Zamora y no en otro lugar?
Primero, porque es una iniciativa de Zamora10. La única condición que ponen los estatutos de la Fundación es que la sede debe estar siempre en Zamora, porque lo que se quería era que esto fuera un instrumento de desarrollo para la provincia. Luego, Zamora tiene un peso en el sector lácteo muy importante; como sabéis, Castilla y León es la segunda región productora de leche de vaca después de Galicia y es la primera productora de leche de oveja. Tenemos una concentración industrial muy importante, están prácticamente todas las multinacionales y tenemos una participación de la empresa familiar también muy destacada.
Galicia tiene el Aula de Productos Lácteos, que no es competencia nuestra porque es un centro de investigación y desarrollo y de innovación y nosotros somos un centro de formación, pero sí nos podemos complementar; de hecho, ya hemos hablado con ellos y seguramente en algún momento parte de las prácticas se harán allí.

“A nivel internacional tenemos dos sitios importantes de referencia: la Escuela Nacional de Industria Láctea de Poligny, en Francia, y la Universidad de Wisconsin, en EE. UU.”
¿En qué espejos internacionales se refleja esta Escuela?
Luisa Marcos: A nivel internacional tenemos dos sitios importantes de referencia, la Escuela Nacional de Industria Láctea de Poligny, en Francia, que es la número uno a nivel mundial, y la Universidad de Wisconsin, en EE. UU., que también oferta formación específica de lácteos. Fue allí donde yo me especialicé después de terminar Farmacia y fue una experiencia estupenda, porque tienen un sistema muy dinámico, muy flexible a la hora de impartir la formación, ya que está constituida por cursos cortos. Muchas empresas mandan allí a sus trabajadores para que se formen y van haciendo diferentes cursos, por ejemplo, de producción láctea, de maestro quesero, de elaboración de helados, de técnico de calidad…, en función de sus posibilidades, ya que están en un horario de trabajo y a lo mejor solo pueden dedicarse a esta formación un mes al año y la van complementando a lo largo de varios años hasta tener la especialidad completa de un especialista lácteo, por ejemplo.
A nosotros nos gustaba mucho este modelo de ofertar muchos tipos de cursos, abarcando tanto el sector ganadero como el industrial, y también somos muy flexibles a la hora de que las empresas nos digan qué formación específica necesitan para sus empleados, a fin de que todo el sector se profesionalice y podamos seguir avanzando.
José Luis Calvo: De hecho, se va a empezar en breve un curso para una empresa portuguesa de productos de limpieza y a sus comerciales se les va a dar formación sobre las condiciones específicas del sector lácteo e higiene.

¿Cuántos patronos integran actualmente la Fundación?
En estos momentos debemos andar sobre los 50 aproximadamente, pero el horizonte todavía está muy lejos. Nuestro objetivo es que pertenezca a la Fundación la totalidad de los industriales españoles, pero, además, queremos que entren otras organizaciones. Tetra Pak, por ejemplo, es patrono fundador, y nos gustaría que todas las empresas tecnológicas proveedoras del sector también participen, porque lo que valoramos de este tipo de empresas, más que la cuota, son sus aportaciones pedagógicas. La Escuela tiene una plantilla fija muy pequeña, que son los profesores que dan las partes básicas comunes, pero las más específicas queremos que sean impartidas por profesionales del sector, gente que tiene experiencia y que la aporta aquí.


Alumnos del curso de Quesería para Desempleados haciendo prácticas en la planta piloto de la Escuela

Su deseo era que la Fundación dependiese lo menos posible de las ayudas públicas. ¿Lo han conseguido?
Creo firmemente que no hay independencia personal sin independencia económica, sea a nivel de personas o a nivel de países. Entonces, si uno quiere de verdad adaptarse a la realidad del sector, es este el que debe financiar la Escuela, sin por esto despreciar en absoluto las ayudas públicas. En estos momentos nos nutrimos de los fondos de las cuotas de los patronos, aunque todavía no llegan a cubrir el objetivo del presupuesto que tenemos. Además, tenemos una subvención de la Diputación de Zamora y del Ayuntamiento de Zamora que debe dedicarse a promoción y, a mayores, este año contamos con una subvención extraordinaria de la Junta de Castilla y León, importante para renovar parte del material y de las instalaciones. Y contábamos con una aportación importante de la InLac, pero de momento esa negociación no ha tenido un resultado positivo, aunque yo no he perdido la esperanza de que la Interprofesional haga suya esta Escuela.

La InLac está muy centrada en la promoción del consumo de lácteos, pero este objetivo no tendría por qué ser incompatible con el de formación, ¿o sí?
Desde luego que no. El sector industrial tiene 30.000 trabajadores, el sector ganadero tiene otros tantos o algo más, es decir, es un colectivo que tiene casi 70.000 trabajadores que necesitan unos cauces de formación. El sector ganadero se está tecnificando a marchas forzadas y detrás de la tecnificación siempre viene la formación. Si no tengo un trabajador bien formado, ¿cómo va a saber manejar una herramienta sofisticada? Y en el sector industrial, lo mismo. Si nosotros queremos hacer otros productos aparte de los commodities, necesitamos generar valor y, para generarlo, necesitamos conocimiento primero y herramientas sofisticadas después. Esto es así: innovación, innovación e innovación.

“Si uno quiere de verdad adaptarse a la realidad del sector, es este el que debe financiar la escuela, sin por esto despreciar en absoluto las ayudas públicas”
Innovación, justamente una de las características definitorias de la actividad de la Eilza…
Así es. Pensamos que esta Escuela es estratégica para el sector. Parece que ahora solo lo comprendemos algunos, pero esperamos que algún día esto se asuma por parte de todo el mundo y se den los fondos necesarios, que, por otra parte, nuestro presupuesto no es muy alto. Estamos comprobando que, con la utilización de los recursos públicos que se ponen a nuestra disposición y siendo austeros, una escuela como esta funciona con 300.000 euros al año.

¿Qué presupuesto tienen ahora?
Ahora estamos manejando 200.000 euros, pero nuestro objetivo serían los 300.000. Lógicamente, si tuviéramos más, montaríamos una estructura más grande, pero, para empezar, para que la semilla vaya germinando, tampoco necesitamos más.

¿Qué oferta formativa ofrece la Eilza para el próximo curso?
Mónica Cubas: Nuestro curso académico comienza el 5 de octubre. Ya están todos los cursos ofertados en nuestra página web y, además, las solicitudes abiertas. Empezamos con Maestro Quesero, que este año, como novedad, lo ofertamos completo y por módulos, ya que hay algunas empresas que no pueden permitirse mandar a sus trabajadores todo el curso. También tenemos, como novedad, Técnico de Laboratorio de Productos Lácteos, que también comienza en octubre, y después se van solapando. Tenemos los cursos de Ordeño y Calidad de Leche en Granja, Técnico de Calidad en Industrias Lácteas y Tomador de Muestras de Leche, y con ellos cubrimos el año hasta febrero o marzo. Pendiente de confirmar y desarrollar está el de Gestión Técnica y Económica de la Granja y, además, haremos algo innovador, como puede ser un curso de elaboración de yogures y helados, y varios seminarios para completar el año.
José Luis Calvo: Nuestra idea es ir diversificando y complementando la formación año tras año. Por ejemplo, el curso de Maestro Quesero ya está consolidado, pero queremos hacer uno de productos fermentados y, más adelante, otro de productos esterilizados, es decir, iremos abriendo el abanico. No hemos querido poner la oferta entera desde el principio, porque también la Escuela y los profesores se tienen que rodar y tenemos que ir consiguiendo los especialistas que vayan a dar las materias. Este año tenemos como objetivo poner en marcha un curso que se nos ha demandado mucho desde la interprofesional, que es el de Gestión Técnico Económica de la Granja, dirigido fundamentalmente a chicos jóvenes que vayan a hacerse cargo de las explotaciones de sus padres, un inicio a la formación empresarial y a la gestión racional y técnico económica de la granja, pues, como yo siempre digo, uno de los retos importantes que tiene el sector es el de la empresarialización.


De izquierda a derecha, Mónica Cubas, Luisa Marcos y José Luis Calvo

En este camino que lleva recorrido la Escuela, ¿cómo ha sido la acogida por parte del sector?
Mónica Cubas: La verdad es que muy buena. El problema ha sido la pandemia, que nos ha frenado y todavía no estábamos preparados para una formación on-line, aparte de que nuestra formación requiere presencialidad.
José Luis Calvo: La formación on-line no era nuestra prioridad, entre otras cosas porque de los cursos presenciales teníamos mucha más demanda que oferta, es decir, que convocamos 20 plazas y a lo mejor teníamos 70 solicitudes, entonces…
Mónica Cubas: Para el próximo curso ya estamos recibiendo solicitudes y se nota que ya se nos conoce a nivel nacional. El año pasado casi todos los alumnos de Maestro Quesero eran de la zona, si acaso de León, y ahora ya estamos recibiendo solicitudes de gente que está dispuesta a instalarse en Zamora para hacer este curso.

“Nuestro objetivo final es dar un título de especialista en productos lácteos de categoría universitaria”
Hablamos de la vocación internacional del proyecto. En este sentido, ¿tienen formalizado algún acuerdo de colaboración con entidades de otros países?
El intercambio con otros países lo consideramos un favor mutuo que nos hacemos, es decir, el que nosotros formemos a gente que se vaya a Latinoamérica nos traerá, a su vez, contactos en esos países. En este sentido, ya hemos tenido un alumno argentino y ahora vamos a dar un curso para portugueses. Sin embargo, lo primero sigue siendo consolidar la Escuela en España y después dar el salto a la internacionalización.

Aquí en España habían llegado a un acuerdo con la Universidad de Salamanca para la impartición del Máster en Gestión y Dirección de Industrias Lácteas, pero se ha aplazado por falta de alumnos. ¿Cuál ha sido la causa?
Quizás fue un poco prematuro, pecamos de demasiada ilusión. Aparte del nivel de formación profesional, la Escuela también quería tener una dimensión universitaria y montamos las dos cosas a la vez, y ese creo que fue nuestro error, hacerlo demasiado pronto. Entonces hemos decidido aplazar este máster y consolidar los cursos de formación profesional, pero sin renunciar en absoluto al nivel superior, ya que nuestro objetivo final es dar un título de especialista en productos lácteos de categoría universitaria.

Entonces tampoco renuncian a alcanzar acuerdos con otras instituciones…
En absoluto. En el futuro a mí me gustaría llegar a acuerdos con las dos grandes escuelas de productos lácteos del mundo y hacer intercambio de profesores que, en el caso de la francesa, ya nos lo han ofrecido y sería una aportación muy interesante, sobre todo para intercambiar métodos pedagógicos, lógicamente más de ellos hacia nosotros ahora al principio, porque nosotros somos los aprendices, pero de eso se trataría y no renunciamos. Tenemos ambición.

Ya para concluir, ¿cuáles son los pasos a dar en el futuro más inmediato?
A corto plazo lo primero es superar esto de la pandemia, a ver si somos capaces de adaptar nuestra formación a la nueva situación, porque a la gente le preocupa desplazarse a estudiar. Luego, afianzar los cursos que ya tenemos e introducir estos nuevos, así como los seminarios breves que está demandando el propio sector. También tenemos que consolidar financieramente la Escuela, porque sin ingresos no podremos tener ni profesores ni cursos estables, por ello es tan importante la campaña de captación de patronos, que tiene un doble objetivo: por un lado, dar a conocer la Escuela y traer alumnos y, por otro, el aporte de ingresos tanto de las cuotas de los patronos como de las matrículas de los alumnos. A muy corto plazo, lo que vamos a hacer es renovar instalaciones y mejorarlas.

Si lo prefieres, puedes consultar la videoentrevista sobre estas líneas o en nuestra sección de televisión Vaca TV.
“LECHE GAZA ES UN PROYECTO SOCIAL MUY BONITO QUE A MÍ ME ENGANCHÓ PARA SIEMPRE”

Aprovechamos la ocasión para conversar con José Luis acerca de su trayectoria al frente de Leche Gaza, de la que fue el máximo responsable hasta 2017 y a la que todavía sigue vinculado. El empresario también nos muestra cómo ve él el sector y cuáles son los próximos desafíos.

¿Durante cuántos años fue director general de Leche Gaza?
Estuve 27 años como director, pero fijo en plantilla he estado 42 y vinculado a Gaza llevo desde el 1 de julio de 1970, aunque durante los primeros años la vinculación era solo como estudiante de verano.

¿Cómo fue su evolución dentro de la empresa?
Empecé con 14 años. Yo venía del campo y para mí fue una liberación, andaba con una bicicleta haciendo los recados y era mucho más placentero que estar regando remolacha a pleno sol, y enseguida empecé a trabajar en puestos de repartidor y otros similares, combinándolo primero con los estudios de Bachiller y después con los de Ingeniería Agrícola hasta que, en los últimos veranos, ya estaba en laboratorio y oficinas. Cuando terminé mi carrera y el servicio militar me ofrecieron un puesto de técnico y ahí estuve unos diez años, luego se jubiló el director y me ofrecieron el puesto a mí. Tenía 35 años.

Y todavía sigue vinculado a Gaza a través de un contrato de relevo, al frente de…
No estoy al frente, pero sí estoy en el equipo que dirige la construcción de la nueva factoría de Gaza en Coreses.

La inauguración de la planta estaba prevista para esta primavera, pero no pudo ser. ¿Qué plazos manejan ahora?
Se ha retrasado un poco, sí, pero ya estamos en pruebas con agua. El proyecto tiene dos fases: la primera termina ahora y el 1 de septiembre esperamos empezar en producción comercial, y el 15 de septiembre empieza la segunda, que consiste en el traslado de las líneas útiles de la antigua factoría para esta nueva. Esta fase terminará aproximadamente con el año y entonces, a primeros de 2021, tendremos la factoría completa.

¿Qué era Leche Gaza cuando usted tomó las riendas y qué es hoy?
Leche Gaza es, sobre todo, un proyecto social muy bonito y muy interesante que a mí me enganchó para siempre y, en este sentido, Gaza no ha cambiado. Yo creo que, afortunadamente, el espíritu con el que se fundó se mantiene. Es una empresa de carácter cooperativo con algunas matizaciones, porque no es jurídicamente una cooperativa ni nunca lo fue, pero el capital siempre ha estado en manos de los ganaderos. Los mecanismos internos siempre han estado diseñados de tal manera que el ganadero que deja de producir leche tiene que ceder su capital a los que siguen produciendo. En tamaño ha crecido muchísimo. Primero fue una central lechera local que nació para abastecer de leche fresca a la ciudad de Zamora, progresivamente se ha ido haciendo una empresa regional y en esta etapa actual está afrontando la internacionalización. El director que tiene ahora mismo Gaza y todo el equipo directivo trabajan ya con otro horizonte distinto al que tenía mi generación. Nosotros cumplimos nuestro papel y ahora ellos tendrán que cumplir el suyo.

“Al ganadero y al agricultor todavía no les ha terminado de entrar en la cabeza que estamos en un mercado libre y que eso no tiene vuelta atrás”

Entonces se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos manteniendo su esencia…
Eso es. Yo creo que ese espíritu fundacional innovador, de servicio social al ganadero, progresista, de estar siempre en la vanguardia de las técnicas de producción y de organización no se ha perdido. Todo eso ya estaba en el ADN de Gaza y continúa, no ha cambiado en absoluto.

¿Se puede considerar la evolución de la empresa un reflejo de la evolución del sector?
Pues sí, porque cuando yo entré a trabajar en el año 1980 tendríamos unos 500 socios y producíamos escasamente unos 18 millones de litros y ahora tenemos 40 ganaderías y producimos más de 70 millones. Todo esto forma parte también de la capacidad de adaptarse y de ir siempre en la vanguardia, facilitándole la vida al ganadero para que se adapte.

¿En qué situación se encuentra el sector vacuno lechero en Zamora y cómo ve el futuro?
Si no pensara que hay futuro, no hubiera animado a la empresa a que hiciera una factoría nueva en la que se han gastado 20 millones de euros. Yo tengo una enorme fe en el sector en Castilla y León, a la que se le ha dado una oportunidad con la liberación de las cuotas en 2015. El valle del Duero es muy apropiado para la producción de leche de vaca, porque tenemos un clima continental que es caluroso en verano y frío en invierno, pero siempre con bajas condiciones de humedad; tenemos unos sistemas de riego que se han modernizado y automatizado casi en su totalidad, con lo cual tenemos unas posibilidades forrajeras muy buenas, y tenemos una generación de jóvenes que se han incorporado a la ganadería. Estamos viendo como chicos universitarios vuelven a las granjas y ahí radica mi gran esperanza de la empresarialización, en esos chicos que tienen al menos el Bachillerato y muchísima más formación, con lo que podremos hablar de otro tipo de empresa y de trabajo. Y esas creo yo que son las condiciones que, en su conjunto, van a hacer que en Castilla y León haya una ganadería de leche industrializada y competitiva, que ya estamos demostrando que lo somos.

Sin embargo, lograr mejores precios en origen sigue siendo una de las principales reivindicaciones de los ganaderos en todo el país. ¿Está de acuerdo con esta realidad?
Al ganadero y al agricultor todavía no les ha terminado de entrar en la cabeza que estamos en un mercado libre y que eso no tiene vuelta atrás. Esta realidad hay que asumirla y una vez asumida es cuando uno debe cambiar su mentalidad y organizarse para ver cómo la puede modificar, y la legislación europea da herramientas legales para poderse organizar. ¿En qué sector de la economía se permite que se vulneren las leyes de la competencia? En ninguno, salvo en el agrícola. El sector tiene que hacer mucha autocrítica y preguntarse por qué somos tan torpes, por qué la interprofesional funciona tan tímidamente y es tan poco influyente, por qué no hay grandes cooperativas en este país, por qué estamos a merced de las grandes superficies… Es muy fácil hacer demagogia reivindicando, pero yo creo que la realidad es otra cosa y el sector la tiene que asumir y no seguir con la mentalidad de que todo lo tiene que resolver el Estado.

(Fuente: La Vaca Pinta).

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